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Antonio Caballero Holguín, periodista y caricaturista

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Autor: Luis Suárez Cavelier

A los 76 años falleció en su ciudad natal Bogotá, Antonio Caballero Holguín, quien fuera uno de los mejores columnistas que haya tenido el país.

Su formación intelectual y su elegante prosa hicieron muy atractivos sus artículos, a pesar de las posiciones radicales de izquierda que siempre adoptaba para tratar los temas políticos, y para fustigar a militares, políticos, funcionarios públicos y a los EE. UU. La acidez y el sarcasmo de sus escritos fueron un distintivo de su estilo, y acentuaron mucho las críticas que hacía de las figuras públicas del país. Son memorables las polémicas que sostuvo con otros muy leídos columnistas, como D’Artagnan (Roberto Posada García Peña) y Plinio Apuleyo Mendoza, quienes siempre se llevaron la peor parte en la confrontación con Caballero. No en vano era sobrino del inolvidable KLIM, el agudo columnista del más mordaz humor político. Las hirientes columnas, algunas no exentas de humor, convirtieron a Caballero en una pluma temida. Sus malquerientes decían de él que escribía de la misma manera que pintaba desgarradores desnudos su hermano, el conocido pintor Luis Caballero.

Como era natural por su estancia juvenil en España y tal vez heredada de su padre, el escritor Eduardo Caballero Calderón, su admiración por España y la cultura española, siempre desde una perspectiva de la orilla izquierda, se manifestaba en sus escritos. Muy joven fue columnista de la revista española Cambio 16 de los años 70 del siglo pasado y también de los periódicos de ese país, Diario 16 y El País. En Colombia escribió en la radical revista Alternativa y mantuvo columnas semanales en Cambio y en Semana hasta hace relativamente poco tiempo. También escribió en El Tiempo y en El Espectador, donde publicaba sus crónicas taurinas. Escribió también una novela titulada Sin Remedio, que fue recientemente reeditada.

Caballero fue también un excelente dibujante, y por muchos años ilustró con caricaturas la revista Semana. Son sus caricaturas e ilustraciones lo mejor de su muy frívola Historia de Colombia y sus Oligarquías, Bogotá, Editorial Planeta (Crítica), 2018, obra encargada por el gobierno de Juan Manuel Santos, que apareció inicialmente en 2016 como edición digital. Esta historia de no haber sido escrita tan apresuradamente, ni contener tantos prejuicios anti-conservadores, hubiera podido ser una obra importante. Considero que sus ilustres antepasados José Eusebio Caro, Miguel Antonio Caro y Carlos Holguín, grandes figuras del Partido Conservador y de la Regeneración hubieron de constituir para él una pesada carga ideológica que reñía con su carácter contestatario, un tanto ácrata, y sobre todo con las ideas que reflejaban sus escritos.

Una faceta muy importante de Caballero fue su afición a la más bella de las fiestas, la de los toros, hoy tan amenazada en España y en Colombia por energúmenos animalistas, que no han ahorrado violencia y esfuerzos para acabarla. Era agradable leer esas crónicas de Caballero, entretenidas y atinadas, sobre el desempeño de toros y toreros en las corridas de las ferias colombianas. De sus libros Toros, Toreros y Público, A la Sombra de la Muerte, Los Siete Pilares del Toreo y Toreo de Sillón, pero sobre todo de sus crónicas taurinas surge un Caballero muy distinto al columnista de izquierda. Al escribir sobre toros se vuelve optimista, sosegado y más serio, podría decirse desapasionado, aunque estuviera escribiendo sobre la que era una de sus pasiones, las corridas de toros.

En los últimos diez años o en algo más sus artículos fueron perdiendo fuerza; sin embargo, una que otra vez resurgía el gran columnista que siempre fue y aparecían buenos artículos con la contundencia de antes, eso sí, escorando como siempre a la izquierda.

El país ha perdido un importante columnista, cuyo buen escribir y peculiar estilo se echarán de menos, particularmente en una época en que pululan en los medios tanto articulista menor.

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