Autor: Joaquín Vega
Son en esencia personajes que sobresalen en cualquier tipo de comunidad: Juntas de acción Comunal, empresas, industrias, parroquias, partidos políticos, gremios, etc, por nombrar solo algunos. Lo importante es que siempre están en cualquier tipo de conglomerado social, político o económico. Pero la verdad, reciben muchas denominaciones. No solo líderes o manzanillos. Hay quienes los llaman: gamonales, caudillos, jefes, etc. En nuestra muy heterogénea sociedad, sí que se dan y de diversas naturalezas. Pero en estas cortas líneas quiero referirme específicamente al tipo de personaje que debe sobresalir en nuestra contienda política. Precandidatos para la elección del 2.022, pululan. Y para los cuerpos colegiados, igual. Pero nosotros, los ciudadanos del común, nos hemos puesto en la tarea de analizar las cualidades personales y profesionales de quienes por nuestro voto, van a regir los destinos futuros de nuestra lacerada Colombia?
Para hacer esa tarea, vale la pena diferenciar a un líder de un manzanillo. Alvaro Salom Becerra, describía al Manzanillo, como “aquel espécimen poseedor de astucia y sagacidad, que en una convención de quinientos delegados logra obtener por arte de prestidigitación, quinientos cincuenta votos”. Cualquier parecido con gran parte de nuestra clase política, no puede ser más preciso. Personaje que en la región que frecuente, tiene múltiples compadres, apadrina bastantes ahijados y utiliza estos dominios para su beneficio propio. El Manzanillo , por naturaleza amarra sus dominios populares, con prebendas, promesas de nunca cumplirse y siempre buscando su figuración personal para satisfacer su crecido ego.
Pero, y del líder qué decimos? Aquel personaje que maneje un equilibrio intelectual y emocional, que le permita comprometer a sus liderados, a la acción, y de hecho, convertirlos en agentes de cambio. Un líder no puede actuar, sino tiene la energía básica para iniciar y continuar la acción traduciendo la intención en realidad. El producto comercial de un líder es la Visión que tenga del entorno que maneja, y es condición natural de un líder que tenga carácter y autoridad.
Pienso que es claro, que aunque algunos de nuestros dirigentes han tenido ciertas cualidades de liderazgo, no han sido del todo líderes en esencia, pues si tienen unas condiciones, carecen de otras. Precisamente lo que más ha faltado, es el carácter y la autoridad. Lo estamos viviendo en estos momentos.
En sí, las estrategias del líder son, lograr que se le preste atención, mediante la Visión que transmita, darle significado a esa visión, por medio de una transparente comunicación, inspirar confianza a través de un adecuado posicionamiento por su dedicación en la búsqueda de las metas fijadas.
El verdadero líder, debe escoger el instrumento de comunicación más apropiado de acuerdo al momento en el que se manifieste y en concordancia con el segmento de liderados que maneje. Puede comunicarse para conmover, donde su principal herramienta es la pasión con que lo haga, puede comunicarse para persuadir, es decir, para modificar la opinión, donde su táctica clara debe ser aderezar la verdad, o puede comunicarse para enseñar, donde necesitará la facilidad de transmisión de conocimiento.
En conclusión, estamos llenos de Manzanillos. Nuestros dirigentes, muy poco tienen de liderazgo, más tienen de padrinazgos. Busquemos pues, con objetividad, la mayor cantidad de condiciones éticas, de honestidad, de compromiso y de credibilidad de quienes aspiren a dirigir nuestra Nación. Rechacemos los populismos de la izquierda, que no son más que Manzanillaje puro. Seremos los únicos responsables de nuestro futuro, escojamos con responsabilidad.